Hola amigos,  Me da mucho gusto saber que siguen leyendo mi blog sobre www.TuConexionConTuDinero.com/blog Hoy vamos a hablar acerca de la importancia de ser ahorrativos sin llegar a los extremos. Pues sabemos que todos los extremos son malos. Veremos el caso de una mujer multimillonaria y la conexión emocional que tenia con su dinero.  Hija de un padre que hizo su fortuna con el negocio de caza de  ballenas con fines comerciales.

Ella era Henrietta Green conocida como Hetty Green, quien nació el 21 de Noviembre de 1834 y falleció el 3 de Julio de 1916.

En 1867 Hetty Green era una operadora financiera muy cautelosa y exitosa.  Creía en comprar barato y vender exageradamente caro. Siempre vestía de negro de pies a cabeza.Esto por una muy buena razón, así,  no tenia que comprarse mucha ropa. Usaba la misma vez tras vez hasta que se hacían trizas.  Ella era una figura familiar en Wall Street. Las demás mujeres corredoras, se quedaban en sus carruajes y mandaban a sus empleados a hacer las transacciones pues una mujer no era bien vista en el mundo de los hombres. Por supuesto ese detalle a Hetty no le importaba en lo mas mínimo. Ella estaba presente para ver de sus negocios.   A los 13 años de edad era la contadora de la empresa de su padre. Al lado de su abuelo y de su padre aprendió que el género no importaba a la hora de hacer negocios.   Compraba astutamente durante los flujos especulativos, retenía su dinero por un tiempo para que escaseara y más adelante lo sacaba al mercado con un precio más alto.  Ella era muy buena con los números.  Además de ser buena con los números y ser reconocida como la “Bruja de Wall Street” era una mujer peleonera,  llamativa y neuróticamente temerosa de la pobreza.  Para tu información te diré que algunas de las características de la persona neurótica son: Ordenados de forma obsesiva y repetitiva, rígida, hostil y vengativa, con baja autoestima y extremistas. No sabemos qué evento significativo marcó a esta mujer para que se conectara con su dinero en forma neurótica, pero los frutos eran evidentes.  Aunque heredó 10 millones de dólares de su padre, dinero que luego multiplicó, vivía en la pobreza extrema. Se hospedaba en hoteles de mala muerte sólo para poder lavar su ropa interior allí. Tampoco quería pagar la renta de una oficina, así que solía atender a sus contactos de negocios en el banco donde tenía guardado su dinero, amenazando a los banqueros con retirar sus cuentas si no le permitían despachar ahí. Se calentaba un plato de avena en el calentador del lugar o comía un sándwich de jamón que llevaba en alguno de los muchos bolsillos de su vestido.

Se casó a los 33 años de edad,  con Edward Green quien también era un millonario,  aunque no tanto como ella.  Decia que los hombres solamente la buscaban por su dinero.  Hetty antes de casarse con Edward, hizo firmar un documento donde constaba que él no podría reclamar el dinero de ella.  Cuando Edward Green sufrió un revés económico debido a su forma de manejar su dinero  y perdió $2 millones de dólares  y le hicieron el cobro a Hetty su esposa, y ya no pudo hacer frente a los gastos de la casa, aunque ella tenía el dinero para ayudarlo,  Hetty lo abandonó antes que darle ni un solo dólar por los que ella había trabajado. Se divorcio de él  aduciendo que no le servía ni como esposo ni como inversionista.

Crió a sus dos hijos (un hijo y una hija)  en condiciones de extrema pobreza.  Vivía en pequeñas habitaciones de míseros hoteles para no tener que pagar impuestos sobre sus propiedades.

En una ocasión, su hijo  Ned sufrió una herida en la rodilla y lo llevó a una clínica de caridad. Para desgracia del niño, el médico reconoció a Hetty y exigió que la mujer pagara la consulta antes de atender al pequeño.  Hetty se negó a hacerlo y ella atendió personalmente al niño. Dos años después, según se dice, la pierna tuvo que ser amputada pues aunque en ese tiempo no se descubría  la penicilina, tampoco se le dio la atención debida.

Al pasar los años, Hetty sufrió una apoplejía y su hijo Ned contrató enfermeras que vestían ropas comunes y corrientes para que su mamá no se diera cuenta que eran enfermeras, pues se hubiera opuesto terminantemente a que se gastara dinero en tales cosas.

Tras la muerte de Hetty Green,  Ned heredó buena parte de la fortuna de su madre y se convirtió en un millonario extravagante y despilfarrador que gastaba dinero a manos  llenas en fiestas, joyas, yates y diamantes.  Ned se fue al otro lado de la balanza.

Tomado del libro “ The World’s Greatest Eccentrics by Jay Robert Nash, 1982″ (Los excéntricos más grandes del mundo por Jay Robert, Nash1982)

¡¡¡Pobre mujer!!!  Se ve que la emoción que la conectaba con su dinero era el temor y la amargura, conducta que observó y copió de su abuelo y su padre.  Hetty y su familia pertenecian al grupo de los Quakeros, conocía la Biblia de tapa a tapa. Cuando en una ocasión alguien le preguntó que por qué si tenía tanto dinero, no se compraba un carruaje,  respondió que Jesucristo nunca anduvo en uno.

Su actitud tacaña demuestra que si conocía la Biblia, nunca obedeció el pasaje de 1 Timoteo 6:17 A los ricos de este mundo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas inciertas, sino en el Dios vivo, quien nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

¿En quién iba a descargar la amargura  que tenía contra su padre y su abuelo sino contra su marido y su hijo?  Suena a locura pero toda conducta tiene una causa y todos tenemos una conexión emocional con nuestro dinero.  No pienses que sólo las personas que tienen mucho dinero tienen una conexión emocional  con el dinero.   Absolutamente todas las personas tenemos una emoción que nos conecta con nuestro dinero.

Te dejo con la historia de esta mujer que entró al libro Guinnes de los  Récords como la mujer más tacaña del mundo,  para que medites sobre tu conexión con tu dinero.

Tu amiga

Ilse María.

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